Elevator gooooing up!

July 11, 2008

ascensor

Subo al ascensor de mi edificio y antes de poder presionar PB el aparato sube (el ascensor … ) hasta el onceavo piso. La puerta se corre violentamente y entra un tipo flaco, de mi misma edad aproximadamente y vestido con ropa de outlet, como cualquier hijo de vecino. El corte de pelo era muy parecido al del pibe que limpia vidrios en la esquina de San Luis y Vélez, y la remera tenía unas inscripciones en inglés sin sentido y con alguna falta ortográfica. Llevaba una campera de un equipo deportivo, con capucha y con el cierre abierto. Saludó y la respuesta casi no me sale. Cuando estiró el brazo para cerrar la puerta vi asomarse una 9 mm en su axila.

No se dió cuenta de que la vi y mientras se miraba en el espejo más sucio desde la terminal de omnibus hasta acá, me empieza a preguntar que cómo va todo, que si empecé con las vacaciones o qué estudio. De lo más normal y educado. ¿Trabajás? pregunta. Sí respondo tan automático como la 9, y pregunto: ¿vos?

Soy policía.

Respiro. Risa nerviosa y “menos mal, apenas subiste y vi el arma te iba a decir que soy un pésimo escudo humano”.

Risas. Vergüenza y “perdón, no me di cuenta, en serio … Voy de civil porque estoy en narcóticos”

Todo bien. Sano y salvo escucho que me dice que vive en el 11 D y que si necesito algo que le avise.

Lo voy a pensar.

dingo bar

París era una fiesta esconde el secreto de la escritura del siglo XX. Todo lo necesario para dedicar la vida a este oficio, no profesión ni mucho menos hobby, está en sus páginas. Hemingway descubre el mundo para los que ven o buscan ver el mundo de una manera única. Es un mapa de cómo ser escritor para cualquier joven y de cómo ser joven para cualquier persona. El itinerario que recorre la Ciudad Luz de posguerra, sus mujeres y amigos, abunda en descripciones únicas, palpables y tan sencillas como una postal, para luego terminar en la X que esconde el tesoro de la narración.

Suena cursi, ya sé. Pero sabrán entender a un admirador.

El arte de vivir para contar está en este libro, las claves para reconocer las canciones que todo el mundo silba en la calle y que todos desconocen, la forma en que únicamente la verdad, lo vívido y lo real descontracturan la mano y permiten el constante martilleo sobre las teclas o los surcos en la hoja. Todo se encuentra aquí.

Pero el precio puede ser alto, seguir al pie de la letra todas las letras de su autor puede costar muy caro y la deuda se paga con la vida.

un día más

April 27, 2008

Hoy vino al trabajo una mujer. Anabella creo. Quería que impidiéramos la matanza de 12.000 elefantes en Bangladesh. Los matan mañana.

Ojalá pudiese hacer algo. Pero no hay forma, no hay lugar para elefantes bengalíes en la Legislatura de Córdoba.

Habló desde Recepción, no la vi y eso fue bueno. Parecía emocionada.

Yo me sentí el verdugo de los pobres paquidermos.

29 de febrero de 2008